Rutinas felices

Gran Vía, último día de fiestas de Navidad de 2017. © Curro Cañete

Gran Vía, último día de fiestas de Navidad de 2017. © Curro Cañete

Hola. Buenos días. Son las nueve cuando escribo esta nota mientras desayuno en el McCoffe de la Gran Vía. Pienso: un día por delante, un día maravilloso, un sol… Domingo 8 de enero de 2017, casi nada. Acabo de hacer una foto de la Gran Vía, la que veis, que yo no sé cómo habrá salido, pues aún están las vallas azules, horribles, que han puesto para cortar el tráfico en Navidad. He madrugado para venir pronto al despacho: tengo que terminar un artículo que he de enviar hoy mismo y además mañana retomo las sesiones de coaching y he de responder algunos e-mails. También voy a pasar a la cartulina, definitivamente, mis propósitos de los primeros seis meses de 2017. Tengo fotos recortadas de El País Semanal y todo. Y por la tarde he quedado para tomar café y tendré que hacer una gran compra: nada en la nevera, que diría Álvaro Fernández Armero, y uno de los propósitos tiene que ver con la nutrición. Las fiestas se acaban. Ayer me dijo mi hermana que ella ya tenía ganas de empezar con la rutina. Yo la entiendo. Creo que fue Antonia San Juan la que me dijo en una entrevista aquello de “yo soy feliz en la rutina”. Al fin y al cabo, si te gusta tu rutina, vas bien, lo cual no quiere decir que no puedas salirte de ella siempre que quieras. Amar la rutina, eso es lo que decían muchos sabios: en la vida ordinaria está la felicidad. Yo no tengo mucha rutina, la verdad, pero supongo que hay muchas vidas diferentes, y yo hace tiempo que empecé a aceptar la mía. ¡Feliz domingo!