Para cambiar hace falta entusiasmo, fe y perseverancia

Las personas cambian de dos maneras:

a) Por causas que pueden llegar desde el exterior, es decir, cuando les sucede algo que les hace replantearse ciertas cosas. Por ejemplo, una ruptura con tu pareja (o ese momento en el que, o cambias, o te encuentras sin familia), una crisis laboral (me despiden y busco al fin un trabajo que me gusta), un cáncer de pulmón (es el momento en el que dejan el tabaco) o un problema en el hígado (solo ahora dejo de beber, aunque emborracharme me estuviera destruyendo desde hace treinta años)… Estos motivos de cambio externos son los más populares: mucha gente no cambia hasta que “la sangre llega al río”.

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b) Por causas más relacionadas con el ámbito interno de la persona. A veces se trata de lo que yo llamo “un clic interno”. ¿Por qué diablos llevo fumando veinte años, intoxicando mi cuerpo y autodestruyéndome cuando sería mucho más beneficioso para mí y para las personas que quiero que empezara a cuidarme?, puede ser una pregunta que lleve a la persona a un “clic interno” que le haga dejar el tabaco de un día para otro. Lo he visto con mis propios ojos.

Las personas que cambian desde el interior suelen estar comprometidas consigo mismas y constantemente se cuestionan cosas que las pueden llevar a desarrollar su potencial de manera consciente y deliberada, como parte de su crecimiento. Quieren mejorar la calidad de su vida, de sus relaciones, de su experiencia humana, y se lo proponen sin necesidad de esperar a que “ya no haya más remedio”. Entienden que es “mejor prevenir que curar”.

Pero la decisión corresponde a cada persona: nadie puede hacer el trabajo por nadie. El trabajo por cambiar al final solo lo puede hacer uno mismo. Tiene que querer hacerlo uno mismo. Personalmente, estoy muy a favor de los cambios cuando uno ya le ve “las orejas al lobo”, y aún más de los cambios que parten de un lugar más consciente.

Cambiar no es fácil, pero se puede. Se pueden dejar atrás los hábitos que nos perjudican y acoger otros nuevos. Hace falta entusiasmo, fe y perseverancia. Y mucho amor por nuestra propia vida.

Curro Cañete. 5/09/2016

** Quiero hacer coaching con Curro