Choli llega a mi casa de Malasaña

Choli y yo, en casa, justo cuando llegó. Ayer cumplió cinco meses y desde el viernes que viene va a vivir con mis padres. ¡Muy felices!

Choli y yo, en casa, justo cuando llegó. Ayer cumplió cinco meses y desde el viernes que viene va a vivir con mis padres. ¡Muy felices!

Ayer fue un día emocionante. Fui a recoger a Choli: ese perrillo que ahora, mientras tecleo, está a mis pies, y que ayer estaba al principio asustado, sin saber muy bien qué estaba pasando. Mis amigos estaban ocupados y ninguno pudo llevarme a Aranjuez en su coche, así que fui yo solo en el tren, pero Choli no se había montado nunca en ningún tren. Podía hacerse pipí, pero no se hizo. Fue todo el rato al lado mío, temblando. Y cuando llegamos a Madrid nos bajamos en Nuevos Misterios y allí empezó la magia: como el perro había vivido en el campo, yo pensé que tardaría más en acostumbrarse. No fue así: los dos fuimos veloces por el Paseo de la Castellana, como si fuésemos amigos, él sin separarse de mí. Y paseando llegamos hasta Malasaña, hasta mi casa. Le di de comer y comió, y luego, ya de noche, me lo llevé otra vez a pasear para ver si hacía sus necesidades. Dimos a las diez de la noche un paseo de una hora y media. Hacía una de las mejores noches de verano (una de esas noches de verano que regala el otoño) y estuvimos en el Parque del Oeste y en el Templo de Debod. En el Templo de Debod estaba la luna naranja y afilada: todo un espectáculo. Nos sentamos los dos en el césped. Por la noche ha dormido en mi habitación, en una mantita en el suelo, y no ha hecho casi ruido en toda la noche. No se hizo ni pipí ni caca. Pero por la mañana, justo cuando íbamos a salir, se hizo pipí. No se separa de mí y me persigue por toda la casa. El perro solo tiene cinco meses, pero es más grande de lo que yo pensaba. Espero que Choli quepa en el trasportín cuyo tamaño es requerido para el Ave, porque si no, no sé cómo voy a viajar. Qué suerte ha tenido este perro: va a vivir como un marqués, en Córdoba, con mis padres, y yo siempre que vaya le sacaré y estaré con él. Ayer sentí muchas emociones: me sentí muy feliz dando un paseo con el perro. Sin duda, es un perro muy noble y muy bueno.