Colette durmiendo la siesta

Ay, cómo es Curro. Mira que le digo que no me saque en las fotos dormidita, que una es presumida y no le gusta que le saquen en las fotos de cualquier manera, ja, ja, ja. Pero ni caso. Y luego va y se molesta cuando entro en la cocina si se deja la puerta abierta… pone una cara cuando me descubre…Yo es que no lo puedo resistir: si la cocina está abierta, entro, le guste o no. Lo siento.

Colette y Truman. © Curro Cañete

Colette y Truman. © Curro Cañete

El que duerme conmigo en la foto es Truman. Está un poco gordito el pobre, pero yo le acepto así como es, gordo y grande y solitario. Truman va a su bola buena parte del día, pero Curro y él se respetan muchísimo. Y yo soy Colette, ya sabéis.

Este puente se presenta incierto. Curro aún no sabe si se va de Madrid un par de días o no. Lo único que sabe, de momento, es que mañana va a ver contar cuentos a su amiga Paqui Luna, en el Espacio Ronda a las 19h (lo digo porque Curro me lo ha pedido expresamente, y total, no me importa publicitarlo en mi sección, que yo no conozco mucho a Paqui Luna, pero lo cierto es que a veces me pone comentarios bonitos y Curro dice que es maravillosa como persona y como narradora).

Así que hoy no puedo contar mucho más: estoy en estado de total confusión. Me voy a dormir un poquito más para aclarar las ideas…

Vosotros: disfrutad del sábado, no os molestéis por tonterías con vuestras personas cercanas y sed felices.

Colette

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