“El pájaro rompe el cascarón. El cascarón es el mundo. Quien quiera nacer, tiene que destruir un mundo”

Gracias

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Mirad, el mundo está lleno de gente maja y maravillosa. Alguna gente no se lo cree, pero cuando yo les oigo decir otra cosa siempre pienso para mis adentros: “Pero no digas eso…”. El otro día me encontré por casualidad, como suele decirse, a una de esas personas buenas y valiosas a las que merece la pena conocer. Ya os conté que en el tren de vuelta a Madrid me tocó al lado de un chico muy guapo y estiloso, pero al mismo tiempo muy despierto a sus 24 años, desde luego de una sensibilidad poco común, algo que descubrí escuchando como el que no quiere la cosa la conversación que mantenía por teléfono con una amiga. Cuando colgó, empezamos a hablar con la excusa de un libro que él tenía. “¿Me lo prestas un momento?”, dije, y él me dijo: “Claro, ¿lo conoces?”. Era un libro sobre la felicidad de un autor muy famoso y le dije que sí, por supuesto, que le conocía. Los dos, desconocidos hasta ese momento, descubrimos que estábamos unidos como por una misma sintonía. El me contó que se sentia triste y perdido por algo que le había sucedido y yo le hice más preguntas sobre su historia, una historia llena de esperanza, aunque por momentos él no lo viera tan claro. Le dije que ojalá yo a su edad hubiera tenido los ojos tan abiertos como él, porque él los está abriendo, se está dando cuenta de cosas y eso es doloroso, claro, pero también es la única forma de llegar a ser feliz que yo conozco. Me habló de su madre, una mujer volcada, curiosa, y de cuánto le estaba ayudando. Me recomendó un vídeo emotivo y desgarrador de Carmen Cordón que mandé al grupo familiar y que compartí con vosotros y también con algunos de mis clientes de coaching. Hablamos mucho y le dije que yo había escrito otro libro sobre la felicidad. Se mostró muy interesado a la par que sorprendido y lo anotó. Y ahora, cuando no ha pasado ni una semana, me ha mandado al móvil esta foto. Ha ido a la librería a comprar UNF antes de que pasara una semana y yo deseo y le pido a mi libro que por favor, por favor, por favor, le dé el empujón que necesita. Me siento muy agradecido y confío en mi libro y en él y sé que así será, que romperá el cascarón y bien pronto. “El pájaro rompe el cascarón. El cascarón es el mundo. Quien quiera nacer, tiene que destruir un mundo”, escribió Hermann Hesse en Demian. Todos merecemos una vida buena, con alegría y propósito, y algo así solo sucede cuando decidimos dejar atrás el pasado y vivir plenamente no sólo el presente, sino lo que está por llegar. Podemos preguntarnos: ¿Y yo, que estoy dispuesto a hacer hoy por mi futuro? Respecto al protagonista de este post, sé que dentro de unos años estaremos recordando, tal vez en la presentación de un libro suyo, los divertidos años locos en los que aún no sabíamos que la vida es un juego.