En Aranjuez a punto de conocer a Choli

Caminando por Aranjuez, jardín de Oñate.

Caminando por Aranjuez, jardín de Oñate.

Escribo esta nota desde Aranjuez. Hace un calor… he venido yo solo, en el tren, y he parado para comer y ahora estoy escribiendo el ordenador este post. Me he propuesto escribir todos los días en el blog, no tanto para los demás, sino para mí. Quiero hacer una especie de diario de vida y ser constante a la hora de subirlo a mi blog/diario. Me he marcado hacerlo muy temprano, casi lo primero que haga. Estoy en Aranjuez porque he venido a recoger a nuestro perro. Me lo han regalado, pero en realidad va a ser el perro de mi madre, aunque en bajito diré que también lo considero mío. Aún no le conozco, solo he visto un par de fotos, pero sé que va a ser un perro muy bueno y muy simpático. Voy a tener que regresar esta tarde con el perro en el tren, y tenerlo en casa hasta el próximo viernes que vaya a Córdoba en el Ave (Colette está en casa de una amiga muy buena). Esta mañana he estado en el Rastro comprando todas las cosas que necesitaba, pero no le he comprado el trasportín, porque la de la tienda quería venderme uno muy grande y dudé, y llamé a mi adorada Micaela, de Srperro, que sabe más que nadie de este universo perruno. Y me dijo: “Si quieres te dejo el mío, regreso mañana”. Así que en principio voy a viajar a Córdoba con el trasportín de Micaela, y hoy voy a regresar con el perro en el tren pero sin trasportín, que es algo que está permitido. Pero el perro, que va a quererme mucho, aún no sabe que me quiere, y no sé si va a tener miedo. El perro está acostumbrado al campo, y no a la ciudad. Por mi parte voy a hacer todo lo posible para que esta adaptación sea fácil para él. Se llama Choli, como el perro que me regaló los momentos más felices de mi infancia, y hoy es su cumple mes: cumple cinco meses. Soy feliz de pensar que esta semana voy a pasear con el perro, a primera hora de la mañana, por el Parque del Oeste y por el Templo de Debod y el Retiro. Y confío en que sea bueno y no se haga caca ni pipí en el piso. Sé que a mis padres les va a venir genial y sé que este perro y yo vamos a vivir grandes y maravillosas aventuras a lo largo de los años. ¡Me faltan dos horas para conocerlo!