En el camerino de Terele Pávez

curro terele e irene

Con Terele Pávez e Irene Escolar.

En el camerino de Terele Pávez la gente entra y sale, sale y entra: todo el mundo quiere felicitarla por el Goya y, por ejemplo, Marisa Paredes le ha regalado un ramo de margaritas. Y allí está ella: descacharrada de risa, encantada de tener todas las puertas abiertas, porque, me explica, “la vida es mejor si uno es amable con los demás, si uno comprende que todos somos igual de importantes. Mira, yo fui muy, muy, muy feliz el otro día con el Goya, no sabes cuánto. Fue tan bonito…. El cariño de la gente superó al Goya, me dejó en un estado que no puedo explicar, muda, paralizada muda, paralizada, pero el éxito es otra cosa. Para mí no es que me den un Goya ni veinte premios. Para mí el éxito es tener alegría de vivir, que es lo que tengo ahora. Desde que me levanto hasta que me acuesto. Ganas de hacer de todo. De vestirme, de llamar a quien quiero, de hablar con la gente que me encuentro, de que tú entres aquí en mi camerino y vengas a entrevistarme. Ganas de salir cada día a hacer la obra, porque eso, el hecho de que me hayan premiado cuando estoy en el teatro cada noche, ha sido muy importante para mí. No me han dado el Goya y me he venido a mi casa. No. Me han dado el Goya y me he venido al teatro”

Terele Pávez en su camerino. © Curro Cañete

Terele Pávez en su camerino. © Curro Cañete

Subidón. Escuchar a Terele Pávez da subidón, como si uno entrara al teatro algo triste, desalentado por las circunstancias, por la lluvia, por el frío helador de estos días en Madrid o por la despedida de alguien con quien uno trabajaba y que sabe que echará de menos, y saliera uno dando saltos, como contagiado por la fuerza arrolladora de esta mujer de 73 años que, reconoce, vive la etapa de mayor felicidad de su vida.

carte-el-cojo-de-inishmaanEn ‘El Cojo de Inishmaan’, que se representa en el Teatro Infanta Isabel hasta abril, hace de Eileen, una de las tías de Billy el Cojo (al que da vida el soberbio actor catalán Ferran Vilajosana), ese adolescente del que todos se ríen, sobre todo Helen, la cruel Helen, a la que interpreta Irene Escolar, lo cual resulta impresionante, pues parece como si la actriz hubiera sido capaz de convertirse en su opuesto en la vida real: Helen es soberbia, arisca y desconsiderada; Irene es dulce, cándida e inteligente.

“Pero todo es por algo. El que es cruel lo es por algo. Hay que averiguar los porqués de las cosas”, me decía Irene anoche, antes de la función, en su camerino, que se encuentra en la planta de arriba y al otro extremo del escenario que el de Terele. En su camerino tiene una foto de Meryl Streep, otra de Al Pacino y otra, como no podía ser de otra manera, de su abuela Irene Gutiérrez Caba, que ya no vive, pero que cuando vivía y su nieta le decía: “Abuela, yo quiero ser actriz, como tú”, se ponía contentísima. “Sí, le encantaba la idea de que yo fuera actriz. Y, ¿sabes? Aquí, en el Infanta Isabel, ha estado mi familia entera haciendo teatro. Y mi tía Julia [Gutiérrez Caba] empezó en este mismo camerino” .

Irene Escolar en su camerino. Foto: © Curro Cañete

Irene Escolar en su camerino. Foto: © Curro Cañete

Opina Irene Escolar al hablar de ‘El cojo de Inishmaan’ que “las buenas comedias son las que tienen tragedia y las buenas tragedias son las que tienen comedia, porque la vida es así” y tanto le gustó leer esta comedia que también es tragedia que se la enseñó a Gerardo Vera, al que le sugirió llevarla al teatro. Gerardo Vera, que ayer vio la obra desde un palco, accedió a dirigirla, la adaptó José Luis Collado (que, por cierto, es guapo, culto y encantador) y la obra ya es una realidad y se representa cada día en el teatro. Allá usted si va o no va a verla, pero lo cierto es que la mayoría de quienes fuimos ayer no nos arrepentimos, y estaba el teatro lleno hasta la bandera, lo cual fue bastante emocionante.

Teresa Lozano es Mammy en la obra. © Curro Cañete

Teresa Lozano es Mammy en la obra. © Curro Cañete

Actores de la obra: Alberto Castillo-Ferrer (que se incorpora hoy al elenco), Ferran Vilajosana (¡el bueno de Billy!), Marcial Álvarez y Ricardo Jaén.

Actores de la obra: Alberto Castillo-Ferrer (que se incorpora hoy al elenco), Ferran Vilajosana (¡el bueno de Billy!), Marcial Álvarez y Ricardo Jaén.

 

“Entonces, ¿bajamos al camerino de Terele? Venga, vamos”, dice Irene, espontánea.

—¿Qué ha sido lo mejor y lo peor de una vida como actriz? —le pregunto, ahora a solas en su camerino, a Terele Pávez.

—Es que no hay nada peor… Yo pienso que un actor no debe tener metas. Un actor tiene que decidir si es actor o no y después tirar para adelante. Y todo lo que suceda será bienvenido. En este mundo del espectáculo hay momentos peores, momentos mejores, ahora paso hambre y ahora lo paso mejor, como en cualquier trabajo. Sólo puedes entregarse a la profesión. ¿Lo mejor? Poder tener la suerte de vivir un momento como el que viví hace dos noches en los Goya. Algo así te engrandece los sentimientos y hace que aflore todo lo bueno. Y mi hijo…

—¿Quieres mucho a tu hijo, verdad?

—Muchísimo. Y este viaje lo hemos hecho juntos. Él ha estado conmigo cinco veces en los Goya, cinco, por lo que para él fue muy emocionante. Me decía mi hijo ayer: “Fue tan grandioso, mamá”.

—En los malos momentos, ¿cómo has sacado fuerza para superar las propias debilidades?

—Vas aprendiendo a medida que vas madurando, lo malo es que luego empiezan los achaques de la edad, ja, ja. Es bueno salir a la calle, compartir cosas con gente. Con el tiempo vas aprendiendo lo que quieres ser. Porque yo digo que me gusto más con lo que quiero llegar a ser que con lo que soy.

—¿Quién quieres llegar a ser?

—Quiero ser una persona estupenda, pasar por este mundo viviendo la vida intensamente no en el sentido de fiesta, sino de dejar en los demás todo mi aliento, todo el buen rollo que pueda. Mi madre me enseñó que aquí convivimos con todas las personas que nos encontramos cada día, no sólo con nuestros familiares y amigos. Con cada persona tienes tu vivencia. Por eso creo que se trata de ir colaborando. Y no de cargar con nuestros problemas a los demás todo el rato. Si escarbas un poco, cada cual tiene lo suyo.

—¿Qué cosas son las más importantes para ti?

—Para mí todo es importante. Desde lo primero que hago hasta lo último. También es importante la vida interior de cada uno, mejorarse a uno mismo, mirar a las personas, sentirlas, qué le pasa a este, qué no le pasa a este. No existen las cosas pequeñas, existe el tamaño que tú le des. Y, por supuesto, lo más importante es no creerse nada. No decir, “yo ya he llegado”. No, no es así. Porque lo que pase mañana no lo vas a saber. Además, se habla de profesiones artísticas, pero, ¿qué es artístico y qué no? Para mí lo es si hay alegría de vivir, como te decía antes. Independientemente de lo que se haga.

En este momento, hizo acto de aparición en camerino Marisa Paredes, la otra tía del bueno de Billy el Cojo. Marisa estuvo encantada de participar en la conversación y, por ejemplo, con respecto a la pregunta sobre cómo ellas habían salido de los malos momentos (que, por supuesto, los han tenido ambas), dijo: “De los malos momentos se sale sabiendo que eso se pasa, que la vida tiene altos y bajos y que hay que asumirlos. Vivir a tope implica que habrá momentos negros, pero que tienes que aprender a levantarte”

Terele Pávez y Marisa Paredes. © Curro Cañete

Terele Pávez y Marisa Paredes. © Curro Cañete

Estuvimos hablando de la verdad, que, al fin y al cabo, es de lo que habla la obra que protagonizan. “La verdad siempre es menos dolorosa de lo que uno teme que va a ser”, dice el el bueno de Billy el Cojo en la obra de Martin McDonagh. “Pero no se trata sólo de decir la verdad —añadió Terele, antes de que apareciera alguien del teatro con otro ramo de flores y diéramos la entrevista por concluida— sino, sobre todo, de vivir de verdad, ¿ves la diferencia?”

** (esta crónica se publicó en Vanity Fair el 13 de febrero de 2014, un día después de que yo entrar en el camerino de Terele Pávez. Y ahora la traigo a mi web para homenajear a esta gran mujer, que murió hace dos días)