Fotocrónica de la presentación de ‘Una nueva felicidad’ en l’Alfàs del Pi

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Algunos no quisieron perderse una foto al finalizar el acto

Kris estaba asustado de que no viniera nadie a la presentación de ‘Una nueva felicidad’ en la Casa de la Cultura de l’Alfàs del Pi ya que le daba mucho apuro por mí, pero sí vino, vino mucha gente, incluido un señor muy simpático, bien vestido y heterosexual para más señas, que se sentó en la primera fila y que me miraba muy serio mientras yo hablaba de la felicidad y del amor. Durante un momento yo pensé: “Tal vez sea que le parece que lo que digo es un disparate, ay madre, ¿pensará que soy extravagante o marciano?”, pero me recoloqué en 30 segundos, eliminé el prejuicio y luego descubrí que no, no lo pensaba, porque cuando dije que tal como hacían los autores románticos había traído libros para vender en la maleta, él fue el primero en levantar la mano: “Yo quiero uno, resérvamelo ya que me lo pido”. Como cuando éramos niños y listos y nos pedíamos las cosas para que no quedar en último lugar. Cuando todo terminó se lo firmé y, como me había hablado de su mujer, le pregunté: “¿Lo dedico para ti o para tu señora?”, “No, no para mí”, dijo sonriendo, y tenía sentido, pues en la charla hablamos del amor por uno mismo, de regalarnos cosas también a nosotros mismos, incluso cité las sabias palabras del poeta y escritor: “Amarse uno mismo es el comienzo de una aventura que dura toda la vida”. El resto de los libros me los quitaron literalmente de las manos, en serio, todo el mundo quería uno: No eran simples oyentes, era un público activo, de los que se mojan, de los que quieren meterse en el barro, que de eso trata la felicidad de la que yo hablo, de eso trata la vida. Yo quiero más, quiero probar, quiero atreverme, quiero experimentar, quiero saber. No quiero pasar por aquí como si tal cosa, ni hablar. Yo quiero vivir con todas las consecuencias.

Guillermo Cano Rojas es escritor, autor de varios libros (uno de ellos, ‘Cabeza verde sobre fondo rojo’, precioso, lo llevo ahora sobre mis piernas, mientras escribo) y también un hombre que ama la cultura y que sabe reinventarse y empezar de cero. Por eso, también es el presidente de la Asociación Cultural Folias que vela, apoya, alienta, promociona la cultura y lo literario, pero no solo formatos más clásicos y aceptados, sino también literatura experimental, textos arriesgados, arte extremo y bello y glorioso, pero que no siempre es entendido precisamente por eso, porque es arriesgado y se sale de la demanda de masas, y también apoya la diversidad sexual. Guillermo no es homosexual: tiene una novia encantadora, encantadora, de verdad, una de esas mujeres que sonríen con la mirada y acogen también con los ojos, como si dijeran: “Eres bienvenido”. Pilar, se llama. Y Pilar me dijo a la mañana siguiente, cuando ya me iba: “Esto no lo digo por decir y no lo digo normalmente, pero quiero invitarte a que vengas otra vez. Tenemos el mar, y en casa tenemos gatos, ¿qué más quieres?”. También me habló de Pablo, un chico que según ella me iba a caer muy bien. “Es muy bueno Pablo, muy bueno y muy guapo”, decía .Pilar tiene la clínica en la puerta de casa, pero cuando me vio salir del hotel dejó su batín y salió para decirme esas bellas palabras.

Pero a lo que iba… Estaba diciendo que Guillermo no es homosexual, pero no hace falta serlo para entender que todos somos iguales, que todos queremos lo mismo, que todos tenemos derecho a ser nosotros mismos, a desarrollarnos, a amar, a ser aceptados y a vivir nuestra vida, y además el tema, supongo, le toca de cerca, y sabe lo importante que es hablar de según qué temas en entornos más pequeños.

Claro, en Madrid, en la Gran Vía, en Chueca o Malasaña está chupado: ganamos por goleada. Levantas una piedra y aparecen siempre gays y lesbianas, siempre. Entras en un bar y es como si fuera un lugar multicolor. Pero en los sitios pequeños es otro cantar, y en los sitios pequeños tampoco promociona casi nadie la literatura, ni la poesía, ni hace nadie demasiado caso a la creación artística, como si fuera un asunto menor, pero no, no es menor, el arte es la salsa de la vida, y sin salsa no hay vida ni magia ni aventura.

Magia también hubo en la presentación, por supuesto. Lo primero porque la magia es uno de los temas centrales de ‘Una nueva felicidad’, mi novela, aunque para mi asombro ninguna reseña haya reparado en ello. Y lo segundo porque en el acto había un mago. Un mago amante del rap, y del esquí, tanto como para tatuárselo en el brazo. Allí donde veas un tatuaje hay algo que ama un ser humano. El mago hablaba con los ojos muy abiertos, muy despiertos, y aunque le encantaba el fútbol me dijo: “Me he perdido el partido para venir a tu presentación. No pasa nada: esto también es felicidad, y ahora veo lo que queda”. El mago quiso comprar un libro y que se lo firmara, y le escribí justo eso: hablas con los ojos muy abiertos y eso es muy bueno. Se llama Carlos Sánchez Reyes y dice que él está a gusto en el pueblo, que no necesita un espacio más grande, que le gusta su vida y que la vida le gusta. Es sabio el mago a decir eso porque… ¿Cómo podemos decir que no nos gusta nuestra vida? No tiene sentido, y sin embargo mucha gente lo hace.

En Alfaz me perdí por el Albir, buscando la playa, pero finalmente superé los obstáculos y la encontré, una playa hermosa, prácticamente vacía, nada que ver con la de Benidorm. Kris me dijo que otra vez me llevará al faro, cuando pueda Lupita, la mujer con la que comparte la vida desde hace más de veinte años, y yo encantado, porque para llegar al faro hay que subir una montaña, una montaña desde la que se ve el mar, ¿imagináis lo que es eso? Amo las dos cosas: el mar y la montaña.

Con esta nota vuelvo a dar las gracias a todos los que me acompañaron en Alfaz, también a Gemma, mi seguidora de Instagram, y también a las señoras que compraron mi libro, a las que espero que les guste y les emocione, como espero que le guste al señor heterosexual que estaba serio mientras yo hablaba, pero que sonreía por dentro.

¿Qué es el amor? Pregunté en el acto. Algunas personas dieron su propia versión. Yo dije que he investigado mucho, pero que no sé. En realidad el amor es felicidad, y la felicidad es amor. Un arte. Podemos preguntarnos, ¿y yo, cómo puedo ser mejor artista? Las respuestas, a veces, vienen solas.

El autor, rodeado de mujeres bien amables que viven en Alfaz.

El autor, rodeado de mujeres bien amables que viven en Alfaz.

Con Pilar y Gemma. Pilar se había quedado sin libro pero... bueno, eso queda entre ella y yo. ¡Maravillosas!

Con Pilar y Gemma. Pilar se había quedado sin libro pero… bueno, eso queda entre ella y yo. ¡Maravillosas!

Con Kris, que fue el impulsor de que Una nueva felicidad llegara a Alfaz, y Guadalupe, su preciosa mujer.

Con Kris, que fue el impulsor de que Una nueva felicidad llegara a Alfaz, y Guadalupe, su preciosa mujer.

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Foto de cuando me perdí por la playa de Albir, finalmente la encontré!

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Durante la presentación de ‘Una nueva felicidad’

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Junto a Guillermo Cano, presidente de la Asociación Folias

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Muchos querían comprar el libro al finalizar el acto. No teníamos cambio, pero… ¡nos las apañamos!

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El autor, firma que te firma.

pies en el agua

La felicidad también es meter los pies en el mar de una playa que no conocías