La vida es ahora: vive ya como te gustaría vivir

La vida es ahora. © Curro Cañete

La vida es ahora. © Curro Cañete

Si quieres dejar de ser tacaño, tal vez no puedas conseguirlo de la noche a la mañana, pero sí puedes invitar hoy a alguien al café, o darle a un pobre de la calle un euro; si un euro te parece mucho puedes darle medio euro, y si aún así te parece mucho puedes darle veinte céntimos o incluso menos.

Si quieres empezar a cultivar el hábito de la lectura, tal vez no puedas leer el Quijote en una semana, pero sí puedes leer hoy una página de un libro olvidado que tengas por casa, sí, sí, ese que te regalaron y que aún no has leído. Igual te sorprende.

Si al fin has entendido lo importante que es la nutrición y quieres mejorar en este sentido, tal vez no puedas dejar de lado los homenajes de hamburguesas, patatas fritas o pizzas con peperoni de un día para otro, pero sí puedes empezar por una pieza de fruta al día, o incorporar a tu dieta una verdura nueva el mes próximo.

Si quieres echarte un novio pero te da corte tener citas o abrirte una aplicación, tal vez no puedas cerrar varias citas a la semana con distintos hombres, pero sí puedes proponerte quedar con alguien una vez al mes. Y es que si no tienes citas, ¿cómo te vas a echar un novio?

Si quieres hacer realidad un proyecto creativo, escribir un libro, pintar un cuadro, lo que sea, no digas que no tienes tiempo: seguro que hoy puedes dedicarle media hora, o cinco minutos. Un poquito es mejor que nada.

Si quieres cambiar de trabajo, tal vez no puedas conseguirlo en una semana, pero sí puedes dedicar algo de tiempo a enviar currículos. Media hora a la semana mejor que nada.

Si quieres ponerte en forma, tal vez no puedas correr media maratón el fin de semana que viene, pero sí puedes ir hoy al parque y correr dos minutos, o hacer cinco abdominales en casa. Es un comienzo.

Si quieres dejar de enfadarte con los demás y con el mundo, tal vez no puedas dejar de poner la cara larga del todo, pero sí puedes sonreír un poquito más a tu pareja, a un vecino, a un amigo o compañero de piso. Puedes ser un poco más amable hoy.

Si quieres empezar a dormir mejor por las noches, tal vez no puedas suprimir los cinco cafés que te tomas de un día para otro pero sí puedes pedirle al camarero que te ponga uno un poquito menos cargado, y también puedes acostarte media hora antes, solo media hora. Por cierto, si dejas el Iphone fuera del dormitorio, tanto mejor (solo si puedes).

Si quieres saber a qué quieres dedicar tu vida, es cierto que no puedes averiguar tu propósito de un día para otro, pero sí puedes empezar por preguntarte: “¿Qué he venido a aprender y qué he venido a enseñar?, ¿para qué tengo yo talento?, ¿qué legado quiero dejar al mundo?

Si quieres aprender inglés, no puedes ser bilingüe en un par de semanas, pero puedes estudiar diez minutos al día, o apuntarte a una academia, o contratar un profesor si te lo puedes permitir. Es un comienzo.

Si quieres dejar de juzgar a los demás, no puedes hacerlo de un día para otro, pero sí puedes cortar tu discurso mental cada vez que te des cuenta que te estás metiendo donde no te llaman. Es preferible que te preguntes: ¿qué puedo hacer yo para mejorar? A que te pases la vida juzgando al otro. Al fin y al cabo, no tienes ni idea de la historia personal de nadie. Y si te entran ganas de criticar porque tu cerebro tiene ese hábito tan perjudicial, cuando te des cuenta, di: “Suspender, suspender, suspender”, y pasa a otra cosa.

Si quieres ser un poquito menos consumista, tal vez no puedas dejar de comprar objetos que luego no te sirven de un día para otro, pero sí puedes reducir un poquito el presupuesto que dedicas a las compras.

Si quieres dejar de reírte del otro incluso cuando el otro no está delante porque has comprendido que determinadas bromas son tóxicas, puedes cambiar el objeto de la bromita y ponerte a ti mismo. Al fin y al cabo, ya dijo Chaplin que una de las claves de la felicidad está en saber reírse de uno mismo (no de los demás).

Si quieres ser más amable con los otros también por los e-mails, ponte una firma que diga: “¡MUCHAS GRACIAS!”.

Si quieres mejorar la calidad de tus relaciones personales, debes comprenderles sea lo que sea lo que hagan. Tal vez no puedas comprenderlo todo, pero sí puedes aceptarles tal y como son, o al menos un poquito. Puedes decirte interiormente: “No lo entiendo, pero puedo comprenderlo aunque mi cerebro no lo entienda” y si esto te parece muy raro o ridículo, di: “No lo comprendo, pero pudo aceptarlo aunque mi cerebro no lo entienda”. Tus relaciones personales van a mejorar un montón desde el momento en que dejes de cuestionar a las personas que quieres.

Si quieres ser feliz y estás instalado en la queja, en el tedio, en la crítica al otro, tal vez no puedas serlo del todo hoy, pero sí puedes cambiar un poquito tu actitud y empezar a ver el vaso medio lleno. Es un principio.

Si todo esto te resulta muy complicado pero aún así quieres conseguir un objetivo, puedes hacer un proceso de coaching (conmigo, por ejemplo).

Porque sí se puede cambiar. Hay gente que dice que no, pero no saben lo que dicen. Muchas personas han cambiado. Lo importante es querer. Y empezar por lo que sabes que puedes conseguir, poco a poco, sin prisa, pero sin necesidad de tirar la toalla. Empezar hoy. Porque la vida es ahora: No hagas hoy lo que no quieras seguir haciendo el resto de tu vida. Vive YA como te gustaría vivir.