Premio a Una Nueva Felicidad y Medalla al Mérito Profesional a Curro Cañete

Con la Medalla al Mérito Profesional

Con la Medalla al Mérito Profesional

He de decir que para mí es como si me hubieran dado el Premio Óscar o el Premio Planeta. He estado investigando durante cinco años sobre la felicidad para poder escribir mi libro. No he averiguado todavía del todo por qué la felicidad se nos escapa con tanta facilidad. Por qué los seres humanos complicamos a veces las cosas. Pero sí he descubierto algo: la felicidad comienza con el agradecimiento. Os doy las gracias una y mil veces a quienes hacéis este Diario de Mediación por haberme concedido esta medalla y por haber apostado por Una nueva felicidad. Gracias también a María Quero, mediadora de pro y persona excepcional. Tiene sentido que me lo hayáis dado. Uno de los protagonistas de Una nueva felicidad es mi hermano Rafa. Mi hermano era poeta y cien veces mejor persona que yo. Murió a los treinta y dos años. Y no le gustaban nada los conflictos. La apuesta de mi hermano era la del amor y la de la comprensión. Tal vez por eso a veces se sentía solo.

Con mi gran amigo José Bravo, con el que compartí esta noche tan especial.

Con mi gran amigo José Bravo, con el que compartí esta noche tan especial.

De pequeño siempre quise tener una medalla, pero no me la daban. En clase daban cuadros de honor a los niños que destacaban, pero yo nunca gané ninguno. Y cuando escribía Una nueva felicidad, cuando estaba solo, tenía miedo y sentía frío en el corazón, me imaginaba recibiendo un premio. Me imaginaba en un escenario, con un micrófono, dando las gracias por un premio. Ese premio se lo dedicaba a mi hermano. Los sueños se cumplen. Mi hermano supuestamente está muerto, pero a mí me ha acompañado en todo el proceso de escritura de Una nueva felicidad.  Este premio, Rafa, es para ti. Y para vosotros. Porque… qué bonito lo que hacéis. Qué bonito que trabajéis en algo que puede hacer un mundo mejor.

Cuando me dicen en qué creo, digo que no sé. Lo único que tengo claro es que creo en el amor. Los juicios no sirven muchas veces para curar heridas. El amor sí. Gracias a todas las personas que apuestan por el amor. 

Ya me habían dado el Premio.

Ya me habían dado el Premio.