Penélope Cruz: “Mi familia es mi prioridad”

Dice que para ella lo primordial es la familia, que el paso del tiempo no le preocupa y que su ciudad sigue siendo Madrid. Penélope Cruz, que desprende dulzura y armonía, estrena ‘Volver a nacer’. Por Curro Cañete (esta entrevista se publicó en enero de 2013 en Vanity Fair). 

 

Penélope Cruz y Curro Cañete

Penélope Cruz y Curro Cañete

En las distancias cortas, a un palmo, Penélope Cruz parece más grandiosa que en el cine, más grande, más mujer. Es como si fuera verdad eso que declaró hace poco Pedro Almodóvar: “Después de su maternidad, Penélope se halla en su plenitud. Nunca la he visto tan feliz, ni tan serena”. Serena está, desde luego, pues a cada pregunta que se le formula responde con una tranquilidad contagiosa que se palpa en el ambiente. Lo comprobamos cuatro periodistas que, en la gélida habitación de un hotel del centro de Madrid, pudimos disfrutar de una conversación dulce a ratos, amarga otros, divertida a veces, pero siempre cálida. Y respetuosa.

Al fin y al cabo, esta actriz, criticada a veces en este país nuestro nada envidioso, que ha trabajado con muchos de los mejores directores del mundo, que tiene un Oscar en casa y que ha alcanzado notoriedad planetaria, nunca, jamás, ha dejado de ser amable con ningún periodista, ni siquiera ha tenido una mala contestación con los paparazzis que, durante años, la han perseguido. “Nos sentimos abrumados por tenerte cerca, por eso no hablamos”, dije, rompiendo el silencio inicial. Tiene gracia: teníamos delante a Pe, pero no sabíamos qué decir. Seremos tontos. Cualquiera diría que, durante unos segundos, habíamos caído ante su embrujo. “No creo”, dijo ella, que parece vivir con el don de la modestia. Sonreía. Se había roto el hielo y empezamos a hablar, entre otras muchas cosas, de esa película que contiene una historia de amor tan bonita y una trama tan triste y desgarradora. Hoy estrena ‘Volver a nacer’, la película de Sergio Castellitto por la que está nominada al Goya como mejor actriz protagonista.

En ‘Volver a nacer’ interpretas a Gemma, una mujer obsesionada con ser madre. Gemma logra escapar del asedio a Sarajevo, pero deja allí a su marido, del que está enamoradísima. Casi veinte años después, regresa. El resultado es asombroso: tú apareces envejecida.

La novela en la que se basa la película, de Margaret Mazzantini, mujer de Castellitto, me parece una maravilla. Me obsesioné con ella hace tres o cuatro años. Los libros de esta mujer me resultan tan inspiradores y personajes como los suyos te exigen tanto como actriz, que al final estar fea, o más vieja, son meras anécdotas. Era un personaje tan interesante, con tanta carne, que en ningún momento me preocupó una cosa así. Gemma va de los veintitantos a más de los cincuenta, pero yo no quería que se escogiera a otra actriz para la segunda parte. Le dije a Sergio: déjame el reto de encontrar cuál es la esencia de esta mujer, poder ver y escuchar a la misma mujer a los veinte que a los cincuenta, una mujer que ya no camina igual, ni habla igual, ni tiene la misma mirada, pero que sigue siendo ella. Eso era muy bonito para mí. Un reto enorme y difícil, lo que yo busco en un personaje.

Verte en la pantalla mayor, con arrugas y pelo cano, ¿te recordaba a alguien?

El trabajo del maquillador, Alessandro Bertolacci, me pareció muy creíble, porque hizo muy poco, pero escogió muy bien qué cambiar de mi aspecto. Y sí, vi reflejados a miembros de mi familia, a mi madre, pero también a mi padre. Y a mis abuelas. Me pareció impresionante, y la señal de que lo estaba haciendo bien. Porque además no me dejó una máscara que no me permitiera moverme. Yo movía cada músculo de mi cara, lo cual era necesario para interpretar a una mujer de cincuenta y tantos años.

Penélope, en una imagen de la película 'Volver a nacer'

Penélope, en una imagen de la película ‘Volver a nacer’

¿Te asusta o preocupa el paso del tiempo?

Mis miedos nunca han ido por ahí. En eso soy como una abuela: a mí lo único que me importa es la salud [risas]. Siempre ha sido así, incluso cuando tenía 15 años. Pero a medida que he ido cumpliendo años me he ido reafirmando en eso. A mí lo único que me preocupa del paso del tiempo es seguir sana. Porque si estás sana lo demás lo puedes resolver, si no, olvídate.

Pero parece que los guiones se reducen para las actrices cuando van cumpliendo años.

Yo ahora mismo no me puedo quejar para nada con lo que me ofrecen. Me ofrecen cosas muy intersantes. Además, yo en mi vida quiero hacer otras cosas. Para empezar, tengo una familia, y mi familia es mi prioridad. No quiero pasar ya todo el tiempo en un rodaje, porque los rodajes son muy intensos, doce o catorce horas al día. Yo tengo que trabajar, como todo el mundo, pero ya no al ritmo de antes, que hacía cinco películas al año. No hacía nada más, ni siquiera tenía tiempo a veces para preparar los personajes. Eso cambió.

Es una película que habla, entre otras cosas, de la maternidad. Una mujer que quiere obsesivamente ser madre, y no puede. Tú acababas de ser madre. Creo que dijiste en San Sebastián que justo ese tema central había influido en que aceptaras hacer la película.

Una mujer puede ser feliz sin hijos si no lo desea, pero si los desea, como es el caso de Gemma, casi como una obsesión, y no puede tenerlos, lo va a vivir como una frustración y un vacío horribles. Margaret lo cuenta en el tema de una forma muy cruda, con mucha verdad. Yo desde que leí la novela, hará unos tres años, sentí mucha conexión con el personaje. No sentí que tuviera que pasar por esa experiencia para entenderla. Pero seguro que la entendí a un nivel más completo, más profundo, después de haberlo vivido. Ella busca eso, tener un hijo, y cuando lo consigue, se encuentra con dos guerras: su guerra interior, y la guerra que hay fuera, en Sarajevo. Pero la salva ese amor, ese hijo que le llega de la manera más inesperada.

El conflicto de los Balcanes está como telón de fondo. ¿Cómo fue la experiencia de conocer la ciudad de Sarajevo?

La llegada fue muy fuerte, pues aún está todo lleno de balazos, las paredes y los techos están con agujeros… Y te cuentan historias tan terribles que no puedes creer que sean verdad. Cuando ruedas una historia sobre hechos reales tan fuertes, haber estado allí trasciende la propia película. Cuando pienso en Sarajevo me recuerdo hablando con esas familias supervientes, que compartían sus historias conmigo y me abrían las puertas de sus casas. A veces ni siquiera recuerdo que estaba haciendo una película. Fue una lección. En nuestro equipo había serbios, croatas, bosnios, y todos te decían lo mismo: no te puedo explicar esta guerra, es imposible..

¿Te ha ayudado la película a comprender el conflicto de los Balcanes?

Un poco, pero creo que la guerra siempre tiene una naturaleza incomprensible, absurda y terrible, así que ni ellos mismos puede explicarla.

Haciendo balance de tu carrera, ya que eres la actriz más internacional que tenemos, ¿qué ha sido para ti lo mejor y lo peor de Hollywood? 

En realidad, yo nunca me he quedado allí viviendo instalada. Siempre he ido con billetes de ida y de vuelta. A veces he pasado temporadas más largas, pero también he estado mucho tiempo en Nueva York, en Londres y en otras ciudades. Nunca he sentido Los Ángeles como mi ciudad. Siempre he sentido que mi ciudad es Madrid, aunque no viva aquí todo el tiempo, pero mi casa, mi familia, están aquí. Los Ángeles es un sitio que tiene muchas cosas buenas pero que tiene otras que… digamos que no es la ciudad que más me gusta. Todo gira alrededor de la industria. Tampoco es que quiera ponerle pegas ahora, pero vamos, que no es la ciudad de mis sueños. Prefiero Madrid, París, Nueva York, Roma, Londres, antes que Los Ángeles. Es verdad que los años en que yo empecé a trabajar fuera pasaba mucho tiempo allí más sola que la una. Iba, rodaba y a lo mejor el rodaje duraba cinco meses. Luego me volvía. Yo estaba allí porque quería, porque me habían ofrecido la oportunidad de hacer una película, y luego empalmaba con otra, y otra… No me quejo ni mucho menos, pero es verdad que el principio fue duro, porque casi no hablaba el idioma y no conocía a casi nadie.

Y ahora eres una más. Incluso tienes un Oscar… 

Bueno, eso tampoco… Yo sigo sintiendo lo mismo cuando estoy allí.

Toda esa locura de aviones, hoteles, maletas, alfombra roja, flashes… La locura de la fama, vaya. ¿Es tan divertida como parece o puede ser mareante? 

Es que todo eso no pertenece al día a día. Eso es de vez en cuando. Cuando tengo un estreno o un evento relacionado con mi trabajo. Pero el resto del tiempo no tiene nada que ver. Es un ritmo de vida más natural, más real. Más normal. Los rodajes son muchísimas horas, pero eso es trabajo, es realidad. Te levantas a las seis de la mañana y llegas a tu casa a las nueve de la noche. Cada día te enfrentas a algo nuevo. Eso es trabajo y eso sí da satisfacción, lo otro, el circo que gira alrededor, es sólo un cinco por ciento de lo que es esta profesión.

En estos momentos de tu vida, ¿qué es lo que te hace decidirte por uno de entre todos los guiones que te llegan? 

A veces lees un guión, y dudas. Y otras veces lees algo y lo tienes claro. Por ejemplo, cuando leí la novela de esta película o cuando leí ‘No te muevas’, también de Margaret, ya supe que tenía que sacar adelante esa película. No tuve ninguna duda. Esto no pasa siempre, pero cuando pasa está muy bien. Me pasa también con los guiones de Pedro [Almodóvar]. Eso te da mucha fuerza para intentar hacer un buen trabajo.

Con Sergio Castellitto ya trabajaste en ‘No te muevas’, película por la que te dieron el Donatello en Italia. En esa película no eras lo que se dice una mujer guapa. Dijiste que eso te benefició, que se te abrieron algunas puertas en el cine americano. 

Ese año fue muy importante para mí, porque se estrenaron a la vez ‘Volver’ y ‘No te muevas’. Ocurre que algunos directores tienen más imaginación que otros. Algunos, si no te han visto hacer algo antes, no te llaman, les da miedo. Y otros saben que lo puedes hacer antes de que te hayan visto en un registro concreto. Esa confianza me la ha dado siempre Pedro, o Fernando [Trueba], o Bigas [Luna], que fue el primero, y que me dio un personaje de lo más interesante cuando yo era una niña.

Volviendo a la película, está rodada en dos idiomas, y ninguno de los dos son los tuyos. ¿Cómo te preparas para una película en otro idioma?

Estudiando muchas horas durante meses. Y con un profesor. En este caso, tenía dos: uno para inglés y otro para italiano. Se necesita mucha paciencia y mucho tiempo. Yo no hablaba italiano antes de rodar ‘No te muevas’, aprendí para esa película. Tenía que hacer a una italiana con mezcla de albanesa y recuerdo que me estaba volviendo loca. Luchamos y me ayudó mucho el mismo profesor que me ha ayudado ahora, Mario. Los meses estudiando no te los quita nadie. Lo bueno es que cuando acaba la película te das cuenta que hablas un idioma que no hablabas antes, aunque no lo hables perfecto. Eso te lo llevas contigo.

Woody Allen te llamó para ‘A Roma con amor’ porque hablabas italiano. 
Sí. Si no, no me hubiera cogido.

Castellitto dijo en San Sebastián que hablas un italiano comprensible y que en Italia lo dan por creíble. 

Siento mucho alivio al escuchar eso, porque esas novelas en Italia no sabes lo que son. Se las han leído millones de personas. Iba por la calle, y me advertían: sabemos que vas a ser tú, ya lo puedes hacer bien. O me decían: Este personaje me ha cambiado la vida. Yo decía, Dios mío, qué responsabilidad. Luego se estrenó la película [Penélope ahora habla de ‘No te muevas’, estrenada en 2004] y me dieron el Donatello. Era muy importante para mí no decepcionarles. Me sentía como una invitada que venía de fuera a la que le habían dado la oportunidad. En este caso, en ‘Volver a nacer’, igual. Para las mujeres este libro es muy importante. No quería defraudarlas, ni manchar eso que ha sido tan mágico para ellas.

Acabas de terminar otro rodaje importante, el de la película de Ridley Scott, ‘The Counselor’. 

Creo que puede ser una buena película. No la he visto aún pero el guión de Cormac McCarthy es una maravilla. Es el primer guión que escribe desde cero, pues no está inspirado en ninguna novela suya. Le teníamos allí todos los días. Es un tío encantador. Ridley Scott es una máquina. Es impresionante verle trabajar, ver cómo decide dónde poner la cámara, o ver cómo rodaba con seis cámaras a la vez. Un dinamismo increíble.

Trueba anunció que haría contigo la segunda parte de la exitosísima ‘La niña de tus ojos’. Y la de Pedro Almodóvar, ‘Los amantes pasajeros’, está a punto de estrenarse. 
Lo vamos a hacer. Él está escribiendo el guión ahora y creo que nos vamos a reír mucho todos. En la de Pedro lo que hacemos Antonio [Banderas] y yo es un cameo. Aún no la he visto, la veré la semana que viene., pero creo que ha sido el guión que más me ha hecho reír en mi vida. Es genial. Antonio y yo abrimos la película. No puedo contar lo que hacemos, pero tiene mucha gracia.

En la película de Trueba estarás en la producción, y en ‘Volver a nacer’ también. ¿Potenciando tu yo productora?

Eso nació de una conversación de lo más natural entre Fernando y yo en mi casa. Él me dijo, ¿lo producimos juntos? Y le dije, venga, vamos. Igual que con esta película: yo me uní al proyecto tres años antes. Quise poner mi granito de arena en la co-producción. Hace falta mucho esfuerzo y mucha gente unida para sacar una película adelante. Es algo en lo que estoy aprendiendo.

En el Festival de San Sebastián causaron mucho revuelo unas presuntas declaraciones tuyas.

Yo nunca hice esas declaraciones. Por eso escribí un e-mail, porque no me quería callar. Sé perfectamente quién se lo inventó, un señor italiano que decidió inventarse una entrevista entera así, por las buenas. Me salía humo por las orejas cuando leí eso. No te puedes callar ante algo así. Es muy injusto. Y con cosas tan desagradables, como es la situación actual. Me pareció muy feo, y por eso aclaré lo que tenía que aclarar.

Aclarado está: el malvado periodista italiano de La Stampa mintió, como han explicado testigos presenciales en aquella rueda de prensa en San Sebastián. Manipuló, como manipulan otros a veces para obtener un titular no demasiado honesto, pero sí muy rentable. Porque Penélope será una actriz maravillosa para unos y no tanto para otros, pero no es una mujer arrogante. Y se ha ganado a pulso todos y cada uno de sus éxitos.