Rafael Santandreu está a la altura en el programa de Buenafuente

Me llamo Curro, soy escritor y periodista desde hace más o menos quince años. Por eso me sorprende que Andreu Buenafuente, que tanta experiencia tiene como conductor de programas de entrevistas, no haya visto demasiadas notas de prensa o dossieres de un libro o de un artista. Suelen ser extensas y, bastantes de ellas, contienen ya entrevistas o declaraciones respondidas por los propios autores, cantantes, etcétera, que los periodistas, además, agradecemos mucho. Al fin y al cabo, sabemos que en el momento de la entrevista podremos preguntar lo que queramos (faltaría más) pero de alguna manera puede inspirarnos alguna de esas preguntas que el entrevistado ya ha contestado. Tal vez el entrevistado haya dado alguna respuesta interesante que podamos utilizar luego a la hora de preguntarle o repreguntarle.

Es algo que también resulta útil a los medios que sacan noticias con declaraciones del personaje de turno sin haberle entrevistado. Es algo que facilita el trabajo. Por eso cuando hoy un amigo me ha informado de la polémica que se ha generado en torno a Rafael Santandreu por su intervención en el programa de Buenafuente no ha podido sorprenderme más. Tal vez Andreu quería polemizar, no lo sé. O tal vez no ha visto nunca un dossier con entrevista. Pero les aseguro que es algo que a veces se hace, y desde luego yo no veo dónde está el problema.

Después de ver el vídeo, he de decir que me ha gustado la actitud de Santandreu: Tranquilo, sin reaccionar, seguro de su psicología cognitiva pues él, como tantos, sabemos que es algo que funciona. Que si piensas bien, tu vida va a ser mejor. Estás más tranquilo relativizando los problemas y enfocándote en las soluciones, sin exigirte demasiado y aceptándote como lo que eres: Un ser humano que unas veces hace bien las cosas y otras no tanto. Eso es lo normal. Y que la felicidad no tiene nada que ver con el egoísmo, sino al contrario: las personas felices suelen ser generosas y buenas. Obviamente, no a todo el mundo pueden gustarle los libros de Santandreu. A mí me gustan mucho. Pero ya que Buenafuente cree tanto en el periodismo, tal vez pudo haber leído aunque fuera en diagonal el último libro de Santandreu, pues evidentemente no lo había hecho. Metía en el mismo saco todos los libros de autoayuda o psicología: como si fueran un todo que no se creía o que había que desechar. Y no, no es eso. Hay profesores buenos, malos, hay películas buenas, películas malas, hay libros buenos, hay libros malos, hay psicólogos buenos, hay psicólogos malos.

Lo más curioso es que reconoce Buenafuente que una conversación entre amigos puede ayudarle mucho a uno. Pues tanto más puede ayudarle a uno alguien que se dedica a ello profesionalmente y que sabe de emociones.

En fin, que toda esta polémica me sonó a ruido gratuito pero sin base sólida. Pero no creo que a Santandreu le afecte mucho: él sabe cómo quedarse con lo importante.