Recuperar la ilusión

“Me gusta mucho lo que dices, pero hay muy poca gente que piense como tú”, me acaba de decir K., un chico de 24 años al que he conocido hace hora y media, la hora y media de tren en la que no hemos parado de hablar de la vida, de las cosas que suceden a veces y que no queremos, de los dolores del alma por los que pasamos todos los seres humanos alguna vez. Lo ha dejado con su novia y se encuentra muy triste, sin ilusión, pero yo estoy tranquilo porque es una tristeza llena de esperanza ya que el chico se ha embarcado de lleno en esa búsqueda compleja que es la de la felicidad.

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Le he dicho que el del autoconocimiento es un viaje sin retorno y ha sonreído, afirmando con la cabeza, como si en ese mismo momento estuviera comprendiendo la profundidad de esas palabras. No todo el mundo está dispuesto a hacer ese trabajo, porque a veces es más fácil distraerse, pero K. sí, y el que se embarca en esa aventura termina teniendo recompensas grandes. Él las tendrá. De momento, está enganchando al pasado, pero quiere vivir el presente y el poder de la intención es muy grande. Lo conseguirá, y conseguirá que vuelva la ilusión. Por eso le he dicho que tiene mucha suerte, porque lo veo desde otra perspectiva: es joven, sensible, sincero, impresionantemente guapo y se le abre ahora ante sus ojos un mundo lleno de posibilidades.

Además sé que el dolor a veces es bueno pues lleva a crecimiento. Muchas veces queremos evitar a los demás el dolor, pero si en el dolor hay mucho aprendizaje y en el aprendizaje hay crecimiento y en el crecimiento hay felicidad, ¿por qué evitarlo? Soy partidario de pasar a otra cosa cuando se hayan hecho los aprendizajes. Y Kiko ya los ha hecho así que creo que le quedan literalmente dos días y medio para desplegar las alas. Le he contado un poco de mi historia y le he dado un empujoncito, claro. El destino da empujoncitos, como bien escribí en mi libro. Si no fuera porque creo que todo sucede por algo diría que ha sido muy fuerte: me ha tocado al lado en el tren y él llevaba un libro sobre la felicidad. Cuando le he dicho que yo he escrito otro libro sobre la felicidad se ha sorprendido mucho. Y cuando le he dicho que soy coach y que ayudo a la gente se ha sorprendido más todavía. La vida es mágica.

Nos hemos intercambiado los teléfonos. Me siento muy agradecido a K., que cuando nos hemos despedido me ha escrito un whatsap tan generoso como este: “Gracias por todo a ti curro de verdad. Ha sido increible conocerte y te vuelvo a decir creo que las cosas pasan por algo y hoy algo ha querido que me siene al lado tuya para que aprender de ti. Y para que me des todas las fuerzas ilusion y ganas a seguir adelante. Eres una persona increíble. Espero sigamos en contacto y ojala algun dia pueda llegar a ser como tú”. No solo me hizo este regalo en forma de mensaje sino que además quiso traerme en el coche a casa y ADEMÁS me recomendó este vídeo IMPAGABLE de una conferencia de la gran Carmen Cordón, un vídeo sobre cosas que importan que compartí nada más verlo en el grupo con mi familia y que ahora hago llegar a todos vosotros.

La vida es mágica y a veces hay que recordar las palabras de Gustave Flaubert: “Solo creo en la eternidad de la ilusión, que considero la única verdad”.