Sergi Torres: “Le tenemos miedo a nuestra propia realización”

“Le tenemos miedo a nuestra propia realización”, dijo Sergi Torres, y supe que tenía el titular de la crónica que quería escribir con unas cuantas ideas de toda la charla. La cola ya se había disuelto y ya estábamos dentro del teatro todos sentaditos. La cola en el Teatro Bellas Artes de Madrid cuando lo visita Sergi Torres es larga, y la gente llega con mucho tiempo de antelación. Los teatros son para los actores, pero Sergi Torres popularizó en Barcelona sus charlas en el Teatro Regina, precisamente para quitarle hierro al asunto: demostró que puede transmitir su mensaje desde un lugar para todos los públicos, un teatro, por ejemplo.

Sergi Torres © www.sergitorres.es

Sergi Torres © www.sergitorres.es

Puede preguntar al público, “¿qué es la vida y qué lugar ocupas en ella?”, sin necesidad de hacerlo en un centro con budas y cuadros de monjes tibetanos. Las charlas en el Teatro Regina son un éxito, pero el Teatro Bellas Artes de Madrid lo llena igual, y la gente va muy pronto para pillar buen sitio, lo cual no es nada fácil, como saben todos los actores de teatro y directores de este país.

Tiene mérito conseguir que tanta gente pague una entrada en una ciudad que no es la tuya en unos tiempos en los que la gente quiere ver un programa de Telecinco antes que ir al Teatro. O ver el fútbol. El día de la última conferencia de Sergi Torres en Madrid, el pasado 27 de junio de 2016, había un partido de fútbol. Un partido de fútbol de esos muy importantes que yo nunca veo, de mundial o de copa por lo menos, y jugaba España contra Italia. Dijo Sergi sobre el escenario: “Si marca Italia y pienso que soy español, me siento de una manera; y si marca Italia y pienso que soy italiano, me siento de otra. Cuando el gol es el mismo. Es interesante ver esto y empezar a cuestionarlo… Marca Italia y te das cuenta de hasta qué punto estás identificado con una idea o creencia. La idea de ser españoles. No había españoles cuando surgió la vida. El problema viene cuando empiezas a creerte que eso es lo que eres”.

En el público reímos, claro, pues lo que decía tenía sentido para nosotros. La risa nos duró poco. Nos duró muy poco porque al rato volvió a preguntar: “¿Cuál es el lugar que tú ocupas en este mundo?” Y precisó: “Por favor no me hables de trabajo, háblame de ti. No me hables de cultura, háblame de ti. No me hables de tus aspiraciones, háblame de ti. Nos han dicho que nuestra cultura, nuestra lengua, nuestras aspiraciones, es lo que somos. Pero la vida surgió sin todo eso. Somos algo mucho más original, mucho más creativo que la repetición sistemática de un sistema cultural. Entonces yo te pregunto, ¿qué lugar ocupas tú en el mundo? La mayoría de las personas no saben qué es la vida en realidad. Nadie sabe lo que es el mundo aparte de la imagen mental que los seres humanos hemos creado de él. ¿Qué es la vida y qué lugar ocupas en ella? Si no tienes resuelto esto, ya puedes tratar de cambiar el trabajo tantas veces como quieras. En el fondo cuando llegues a casa algún día la sensación de soledad te acechará. La sensación de falta de sentido.”

Todos los presentes nos pusimos a pensar, atolondrados. Qué lugar ocupa uno en este mundo increíble.

⎯Este sistema no lo puedo cambiar yo sola. Sería avaricia cambiarlo yo sola ⎯dijo una señora del público.
⎯Cuando miro esa idea, “tirar del carro es avaricioso”, me doy cuenta de que lo avaricioso es pensar que todos tienen que tirar del carro que yo pienso que tiene que ser tirado ⎯responde Sergi, porque sus charlas se basan básicamente en eso, en una interacción con el público, un intercambio de ideas de tal forma que podamos ver desde más de un punto de vista.

Y así otra señora preguntó: “¿Cómo puedo hacer para no sentirme mal cuando se va mi hijo?

Aquí va lo que anoté en mi libreta sobre la respuesta: “Es muy simple. Vamos paso por paso. Observa: ¿cómo puedo hacer para no sentirme mal cuando se va mi hijo? Pues la misma pregunta se niega a sí misma la respuesta. Cuando experimento una situación que me lleva a sentir algo esa situación me muestra dónde escondo ese sentimiento. Me está mostrando dónde está lo que no he superado. Mi soledad, que había enmascarado con mi relación con él, se pone de manifiesto. Había utilizado a mi hijo de forma mezquina para no estar sola. Cuando se va le hago responsable a él de la sensación de soledad. Si en lugar de culparle o de responsabilizarle a él o a ella, ofrezco libertad, entonces me la ofrezco a mí mismo. Si soy libre de sentirme solo, y veré qué es realmente la soledad. Y veré qué la soledad hasta donde yo sé cómo ser humano es una mera sensación que mi cerebro me explica. Mi cerebro siente la sensación y me cuenta una historia de soledad. Sentándome y sintiendo qué es la soledad, porque todos sabemos que yo he estado con mucha gente y me he sentido solo, y ha habido momentos de mi vida fantásticos y de repente me he sentido solo. ¿Qué es la soledad? Cuando estás desconectado del otro. ¿Y qué es eso? Yo solo puedo sentirme desconectado de ti si estoy desconectado de mí mismo. Si estoy conectado, no puedo verte separado. Entonces mi hijo lo único que puede es ayudarme a asumir mi integridad. El potencial es mío. Hay un proceso de autoindagación de esos sentimientos. Disfruto porque estoy vivo, porque existo. Y no tendré que decirle nada a mi hijo ni hacerle sentir mal por el hecho de hacerme sentir solo cuando se va. La interacción emocional entre padres e hijos está en el ámbito de lo invisible. La mamá pájaro va ahí y confía en sus capacidades, y los tira al vacío, y es solo ahí que aprenden a volar. Y eso que se meten una leche en la primera… Pero eso forma parte del aprendizaje. La mamá no se siente mejor ni peor por haber lanzado a los polluelos.
Creamos situaciones muy extrañas. No nos conocemos todavía.
Estoy tratando de conocer mi felicidad a través de mi relación con mi hijo. Tremendo.”

También habló Sergi de potencial. “Entonces, ¿cuánto potencial tenemos en este instante sentados en nuestra silla del cual aún no somos conscientes porque defendemos la idea que tenemos de nosotros mismos en contraposición a lo que vemos ahí fuera?”, preguntó algo más tarde. Mucho potencial, me imagino, pensé. La pregunta tiene sentido pues cuando pensamos que no podemos hacer algo no es que no podamos, sino que nos creemos el pensamiento que dice que no podemos.

“Un ser humano no asume sus emociones no porque no pueda, sino porque piensa que no puede más. Una persona se suicida no porque no pueda sostener su vida, sino porque piensa que no puede más, no porque no pueda. Ese pensamiento no tiene el poder de tirar a nadie por el balcón, pero nuestra identificación inconsciente con el pensamiento, nos maneja. Puede hacer que nos tiremos por la ventana… Estamos jugando al juego de las creencias. No somos lo que creemos que somos. El tema es: ¿Se imaginan que no fuésemos lo que pensamos que somos? Estamos llevando a cabo la representación de lo que pensamos que es ser un ser humano. Vivimos en base a unos patrones. Imagínense si no fuésemos eso. Es fascinante darte cuenta que no eres lo que piensas. Te abre una puerta de potencial: ¿qué soy si no soy lo que pienso?”, dijo Sergi en una charla que duró dos horas de las que destaco, para ir terminando, lo siguiente:

“Hay diferencias entre las distintas personas pero a la que soplas un poquito todos estamos en el mismo lugar, todos sufrimos por lo mismo y todos anhelamos lo mismo”.

Ya lo sabéis: lo que nos une es mucho más que lo que nos diferencia.

 

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***Por Curro Cañete, escritor y coach personal. Estoy en Facebook, Instagram. Contacto: currocaneteleyva@gmail.com 

 

 

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