UN REGALO PARA TODOS LOS QUE NO TIENEN REGALOS DE REYES

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Si tienes regalos de Reyes, disfrútalos mucho.

Si crees que no tienes regalos de Reyes, fíjate mejor: comprende que hay regalos que no ves y que están todos los días, en casi todas partes, al alcance de cualquiera que esté dispuesto a ABRIR los ojos.

Yo este año he tenido dos regalos: uno que me hecho yo a mí mismo (porque yo lo valgo, y envuelto con su papel de regalo y todo, por supuesto) y un regalo sorpresa que me ha hecho un gran amigo, dejándome sin palabras y lleno de agradecimiento. Se trata de un regalo precioso que verán TODOS los que vengan a mi consulta de coaching a trabajar algún objetivo, porque el regalo tiene recado y nació para ser compartido: ya está sonriendo en una esquina de mi despacho.

Así que he tenidos dos regalos en el sentido convencional, porque si me fijo un poco más encuentro un par más: anoche Majo Gómez Cascales me envío un mensaje que contenía un documental maravilloso y también estuve hablando con un chico, Diego, muy guapo y simpático. Profesor de instituto, 34 años, moreno, con barbita, educado y escribe sin faltas de ortografía.

Puede que si no tienes regalos hoy mires de reojo algunas páginas de Facebook de tus amigos y veas sus fotos con el salón lleno de regalos. Tal vez te sientes algo triste al mirar tu salón y ver que no tienes ningún regalo. Tal vez no tienes regalos porque tu familia está lejos, porque no se te había ocurrido que podías hacerte un regalo de Reyes a ti mismo, porque no tienes pareja o porque tu pareja ha dejado de creer en los regalos, porque vives solo o porque las personas con las que vives opinan que lo de los regalos era para cuando éramos niños. Tú ya no eres un niño, pero te siguen gustando los regalos.

¿Sabes? A todas las personas, A TODAS, les gustan los regalos, tanto si lo reconocen como si no, tanto si saben aceptarlos como si no. Por eso, cuando creas que a alguien le puede gustar un regalo, regálaselo, sea la fecha que sea. Ten en cuenta que cuando tú regalas, la vida te regala. Y no tiene que ser un objeto físico, aunque también. Puedes regalar tiempo, sonrisas, ayuda, FE, y puedes regalarte a ti mismo todo eso. Cuando veas que un regalo puede gustarte, regálatelo. Pide que te lo envuelvan y colócatelo el día de Reyes, como he hecho yo, o el día de tu cumpleaños, o un día cualquiera, porque sí, y guárdate el ticket regalo por si se te ocurre descambiarlo.

Pero si este año no lo has hecho, tranquilo: tienes toda la vida por delante, o puedes hacerlo en un rato. Puedes ir a desayunar a tu sitio preferido. Puedes ir al cine esta tarde. Puedes ir a comer con un amigo, o solo, a un restaurante que te guste. Puedes dar un paseo por la naturaleza, hacer una excursión. O puedes DESPERTAR.

Porque el verdadero regalo es estar vivo, y tú lo estás. Tienes la capacidad de levantarte, de abrir los ojos, de crearte un día excepcional o por lo menos un día que te guste, que te llene el corazón. Tienes la capacidad de hacerte el mayor regalo que puedes hacerte: aprender a amarte, a quererte, a mimarte, a estar de tu lado hoy y siempre, pase lo que pase. Tienes la capacidad de aprender a no juzgarte. Esto no significa no aprender o no querer mejorar, al contrario, cuando hay culpa no mejoras, te estancas, pierdes tu energía. Haz que hoy sea un día especial, que hoy cuente. ¿Qué es lo que te gustaría hacer? Hazlo. ¿Cómo puedes quererte un poco más? Hazlo. No lo dejes para mañana. Tal vez el regalo que más deseas esté más cerca de ti de lo que piensas. Tal vez el mayor regalo que puedes hacerte seas… tú mismo. El mejor regalo, el más grande, somos nosotros mismos, pero pocas personas se dan cuenta. Tengas regalos en el salón o no, sal de la cama con entusiasmo y CELEBRA QUE ESTÁS VIVO.