Un té con mi mejor amiga de la universidad

María Ángeles Navarro y Curro Cañete.

María Ángeles Navarro y Curro Cañete.

En la foto estamos amiga María Ángeles Navarro y yo ayer, en Córdoba. Ya nos reencontramos hace poco en la presentación de mi libro(¡me hizo tanta ilusión que viniera!), pero hasta entonces llevábamos diez años sin tener casi contacto. Ahora lo hemos retomado y aquí estamos este fin de semana, de paseo con sus perros y tomando algo y poniéndonos al día. Algo fuerte nos unió y nos une: tardes enteras, año tras año, estudiando leyes y asignaturas que no nos interesaban nada. Nos reíamos tanto juntos… Ella llegaba a la biblioteca y yo tenía fama de empollón así que al principio, cuando no teníamos confianza, se acercaba a veces para preguntarme algo de una asignatura. Pero cuando se acercaba y me miraba, no sé qué pasaba que los dos nos echábamos a reír. Nos entraba una risa tan loca y tan contagiosa, tan disparatada, que a veces teníamos que salir de la biblioteca porque no podíamos pararla. Era increíble esa risa, que luego le contagiamos a nuestro amigo Alejandro Castiñeira, un chico muy gracioso, muy majo, muy ocurrente, que también se me acercaba para preguntarme dudas y que luego se hizo nuestro amigo. Nunca se sabía por dónde iba a salir Alejandro, el tercero que se unió a nuestro grupo. A Alejandro también le daban ataques de risa que solo entendíamos María Ángeles y yo. Fueron los mejores momentos de aquellos años. Y gracias a María Ángeles a mí se me ocurrió la idea de venirme a Madrid. Yo recuerdo que en uno de esos descansos, cuando ya éramos amigos y ella no necesitaba acercarse para preguntarme una duda porque siempre estábamos juntos, yo le conté lo perdido que estaba y ella me dijo: “Curro, ¿y tú por qué no te vas a Madrid a vivir?”. Esa idea, que al principio me pareció imposible, me fulminó como un rayo, como un rayo de felicidad. Mi corazón entero quería vivir en la ciudad en la que ahora vivo, por eso todo fue tan fácil. En el camino del corazón la vida suele ayudarte, de verdad, por eso conviene escuchar nuestro interior y ser valientes para dar los pasos que nos llevan a nuestra propia realización. María Ángeles, una de las mejores personas que he conocido en la vida, que nunca me juzgó cuando me fui a vivir a Madrid y desaparecí, al contrario, me comprendió y me dio todo su amor desde la distancia, aunque me echó mucho de menos. Ayer me dijo cosas que nunca me había contado. Me dijo que las cualidades que ella veía y valoraba de mí hace 15 años son las mismas que las de ahora, como si en mi esencia ya estuviera lo que he ido desarrollando conscientemente todos estos años. A veces conviene escuchar estas cosas, así que le dije que por favor me dijera cuáles eran esas cualidades que ella veía en mí y destacaba. Y me dijo:

Tu alegría
Tu entusiasmo
Tu disciplina (te ponías a estudiar y te ponías)
Tu capacidad de escucha. Contigo siempre se podía hablar.
Eras de los guays pero cuando te conocí descubrí que no juzgabas a nadie ni te creías mejor que nadie.
Tu sensibilidad
Tu empatía

Reconozco que tengo el ego dando saltitos y el corazón elevado, y que fui muy feliz viendo ayer a mi preciosa amiga. Gracias. ¡Feliz domingo!