Pido perdón a la Biblioteca Pública de Nueva York por hacer esta foto. Están terminantemente prohibidas, pero no me resistí a que pudierais ver lo bonito que es el lugar en el que estoy escribiendo este libro cada día. Es muy curioso, pues justo delante de mí siempre hay un hombre mayor, de unos 75 años, que estudia y escribe y está con un montón de libros. ¡Me parece mi yo del futuro! Siempre he estado feliz en una biblioteca.
El edificio de la biblioteca es precioso, y se puede visitar. Pero la parte de trabajo no admiten turistas. Te digo un pequeño truco: si alguna vez vienes a NY y quieres pasar a la biblioteca, debes llevar un bolso o mochila, entrar con mucha decisión y decirle a los de seguridad cuando te pregunten, sí, sí, voy a trabajar.
A lo mejor tienes que abrir la mochila, en ese caso querrían ver un ordenador, pero si entráis de uno en uno no suelen pedirte que enseñes el contenido.
Podrías estar media hora escribiendo a tu aire y visualizando de forma escrita. Y sabrías que allí, estuvo un escritor español escribiendo uno de los libros más importantes de su vida.
Espero que estés teniendo un gran día.
Yo he de seguir: me queda mucho trabajo con el libro, y literalmente el tiempo vuela, pues ya mismo regreso a España.
Os enseño la foto, pero… ¡no digáis nada a la Biblioteca! Jeje.
Gracias gracias gracias Curro
