El sábado pasado convoqué a mis amigos para una fiesta en casa de las diversión total para celebrar el nuevo curso por todo lo alto. Barra libre, música y delicioso menú keto flexible.
Les convencí para hacer una visualización antes de que empezara la fiesta, y estoy seguro que causó efectos positivos en todos nosotros.
Luego brindamos con el champagne que era el preferido de Truman Capote y luego nos dedicamos a eso: pasarlo bien.

Cuántas veces se ha denigrado pasarlo bien, cuando desde mi actual conocimiento es esencial para una vida feliz y completa, desconectar de los problemas que a veces nos acosan y poder entrar en una “burbuja de felicidad” aunque sea por unas horas.
Cada persona debe buscar sus formas de pasarlo bien, y no olvidarse nunca de ellas. ¡La vida se supone que podemos hacerla divertida!
¿Me daríais permiso para hacer una meditación?
¡Y me dijeron que sí!
Alguno de ellos incluso se emocionó.
Luego dije: hoy, están prohibidas las quejas y las noticias negativas, ya tenemos bastantes en el mundo como para meterlas también en esta casa. Hoy solo entra lo positivo.
Creo que sería muy positivo que antes de cada comida, antes de cada celebración, hagamos una meditación.
Por lo demás, la fiesta fue una diversión absoluta, un anclaje en el presente y en el lado más liviano de la vida.

En Nueva York he hecho muchas tomas de conciencia. Una de ellas es que no hay nada que haya que excluir de la vida, si lo haces con conciencia y con planificación.
Os dejo unas fotitos, no sin antes repetir que estoy muy agradecido de poder tener amigos tan buenos, valiosos y valientes como los que vais en las fotos. ¡Espero que sigamos cultivando estas amistades hasta el final de nuestros días!
Curro




































